Mi madre me contaba que debido a que mi padre estuvo mas de año y medio trabajando en un barco petrolero, por lo tanto estuve sin verlo durante ese tiempo, se fue cuando yo tenia aun meses, era reacia a aceptar a mi lado a los hombres, decía supongo con algo de crítica y burla, pues fui siempre muy llorona y mimosa, aún lo soy ahora, que cuando regresó, lloraba aterrada y desconsoladamente, cada vez que se me acercaba.
Mi madre tenia un taller de costura, así que tanto su ayudante, creo también su única amiga, Minerva, como sus clientas, además de mis tías y abuelas, compusieron durante ese tiempo, también durante toda mi vida a su lado, un entorno cotidiano y femenino, mi hermano mayor, dos años mas, supongo no tenia aspecto de hombre aun para mi.
Al crecer como también era observadora y curiosa, siempre escuche con disimulo esas "cosas de mujeres" que se supone no debería escuchar, así que, merodeaba en las tardes por la sala- taller de mi madre, con la intención de enterarme de sus comentarios, cotilléos y risas, sus chismes e historias.
Era divertido, escuchar cosas tales como: ¡pero que peluda es esa mujer! ¡si parece Felípe II ! o:- con ese color de vestido parece un bandera ... Comentarios, la mayoría lanzados por mi abuela María, que hacía estallara la risa general
Era divertido, escuchar cosas tales como: ¡pero que peluda es esa mujer! ¡si parece Felípe II ! o:- con ese color de vestido parece un bandera ... Comentarios, la mayoría lanzados por mi abuela María, que hacía estallara la risa general
No se si por esa razón, ha sido mas fácil para mí, acercarme y entender las motivaciones o comportamientos femeninos. Reconozco mi incapacidad para los masculinos, esa es la verdad.
Luego, la vida, por una serie de casualidades, me rodeó, en un porcentaje muy alto, siempre de mujeres, mis compañeras de la escuela pública de niñas, las del colegio de monjas, mis cuatro hijas, compañeras de trabajo de las tiendas, de los hoteles y clínica donde trabajé, mis amigas...
A todas ellas, quiero homenajear con este escrito.
MI MADRE:
Era una persona callada, discreta, seria y elegante, también triste, tenía muy mala salud, muy trabajadora, la recuerdo cada día y hasta muy tarde en la noche, pegada a su máquina de coser.
Cuando fue joven, vendía, cada día, el pan del negocio familiar, ayudada por una burra a la que cargaba con las cestas; aun y así, se permitió ir a la ciudad, tenia tías y primas allí, a aprender "corte y confección" y hacerse con una profesión, para ella era muy importante ganar su dinero.
Nunca tuvo una casa propia, supongo eso también la amargaba, ella quería montar su taller en la ciudad y que, para nosotros, fuese más fácil estudiar, pero mi padre siempre se negó, así que, compartíamos casa con mi abuela paterna, "Chencha", recuerdo sobre todo, su preocupación de cerrar puertas, mi padre no era amable ni discreto, así pretendía algo de intimidad, cuando había alguna discusión entre ellos.
Mis recuerdos de ella: sobretodo sus comidas y dulces, mis preciosos vestidos, sus ojos negros rasgados, su nariz fina, su preocupación por arreglar mi pelo liso y llenarlo de bucles, también como me decía: no sacudas las cabeza y no te despeines, no corras, las niñas no gritan, no te manches el vestido, siéntate bien, camina derecha, los hombros rectos, ¡¡ mete la barriga!!...
Mamá, que era tan capaz, de hacer un vestido de boda, el ramo, maquillar y peinar a la novia... también de hacer en tres días un vestido de fiesta, o un abrigo, un jersey de lana o una bata de diario.
Capaz de ir al campo en la mañana, eso si, totalmente protegida para el sol, llegar, preparar la comida, lavarse, ponerse "VISNU" y sentarse a coser.
Capaz de bailarnos un charlestón en la cocina, mientras preparaba la cena, mis hermanos y yo, la mirábamos felices y embobados, esperábamos mientras, que en otro fuego, calentara el agua para hacernos pasar por el barreño, nadie en casa se iba a la cama sin lavarse, aun recuerdo el aroma al "lux" y ponerse ropa interior limpia.
Las duchas se reservaban para los domingos antes de ir a misa, esa, nuestra "ducha", era con una manguera, que, iba desde el viejo retretre a la toma única de agua, a la entrada del zaguán, más la flor de una regadera, hecha de antiguas latas de aceite, mientras uno se duchaba, otro abría y cerraba a distancia, al grito de ¡¡¡ya!!!, esperando turnos, envueltos cada uno en nuestro albornoz de felpa, que ella nos había confecionado...
Recuerdo su miedo a los ratones y a los locos, había locos en la familia de su madre y alguna desgracia por esa causa, el miedo al mar, cuando soplaba el viento del norte... recuerdo como subía a la azotea para otear si mi padre ya había llegado a "Cosme", porque siempre hacia fuego con matorrales.
Como odiaba los gritos y malos modos, su seriedad, sus compras, sus botones, lentejuelas, telas y encajes en la capital...
Recuerdo verla llorar amargamente, mientras teñía sus ropas de negro en una olla humeante, cuando su padre murió.
La tristeza infinita en la despedida en el muelle, de su hermana, que marchó una noche en "CABO SAN VICENTE" pues se había casado por poderes con alguien en Venezuela, nunca mas se vieron.
Verla salir tan guapa, de cuando en cuando, a algún baile con mi padre...
Siento no haberla conocido mas, que no conociera a mis hijas y les hiciera "vestiditos" como ella decía, que no estuviese en los años que mas la necesité, odio que muriese tan joven sin haber viajado o sido un poco mas feliz.
Se, también, que se ahorro algún que otro disgusto, algunas cosas que hice, las que dejé de hacer, la muerte de mi hermano mayor...
Pero aun así, puede, solo puede, le hubiese gustado vivir algunos años mas.
Se agravó su estado en el verano del 68, murió con cuarenta y cuatro años de una insuficiencia cardíaca, que arrastraba desde la adolescencia.
Luego, la vida, por una serie de casualidades, me rodeó, en un porcentaje muy alto, siempre de mujeres, mis compañeras de la escuela pública de niñas, las del colegio de monjas, mis cuatro hijas, compañeras de trabajo de las tiendas, de los hoteles y clínica donde trabajé, mis amigas...
A todas ellas, quiero homenajear con este escrito.
MI MADRE:
Era una persona callada, discreta, seria y elegante, también triste, tenía muy mala salud, muy trabajadora, la recuerdo cada día y hasta muy tarde en la noche, pegada a su máquina de coser.
Cuando fue joven, vendía, cada día, el pan del negocio familiar, ayudada por una burra a la que cargaba con las cestas; aun y así, se permitió ir a la ciudad, tenia tías y primas allí, a aprender "corte y confección" y hacerse con una profesión, para ella era muy importante ganar su dinero.
Nunca tuvo una casa propia, supongo eso también la amargaba, ella quería montar su taller en la ciudad y que, para nosotros, fuese más fácil estudiar, pero mi padre siempre se negó, así que, compartíamos casa con mi abuela paterna, "Chencha", recuerdo sobre todo, su preocupación de cerrar puertas, mi padre no era amable ni discreto, así pretendía algo de intimidad, cuando había alguna discusión entre ellos.
Mis recuerdos de ella: sobretodo sus comidas y dulces, mis preciosos vestidos, sus ojos negros rasgados, su nariz fina, su preocupación por arreglar mi pelo liso y llenarlo de bucles, también como me decía: no sacudas las cabeza y no te despeines, no corras, las niñas no gritan, no te manches el vestido, siéntate bien, camina derecha, los hombros rectos, ¡¡ mete la barriga!!...
Mamá, que era tan capaz, de hacer un vestido de boda, el ramo, maquillar y peinar a la novia... también de hacer en tres días un vestido de fiesta, o un abrigo, un jersey de lana o una bata de diario.
Capaz de ir al campo en la mañana, eso si, totalmente protegida para el sol, llegar, preparar la comida, lavarse, ponerse "VISNU" y sentarse a coser.
Capaz de bailarnos un charlestón en la cocina, mientras preparaba la cena, mis hermanos y yo, la mirábamos felices y embobados, esperábamos mientras, que en otro fuego, calentara el agua para hacernos pasar por el barreño, nadie en casa se iba a la cama sin lavarse, aun recuerdo el aroma al "lux" y ponerse ropa interior limpia.
Las duchas se reservaban para los domingos antes de ir a misa, esa, nuestra "ducha", era con una manguera, que, iba desde el viejo retretre a la toma única de agua, a la entrada del zaguán, más la flor de una regadera, hecha de antiguas latas de aceite, mientras uno se duchaba, otro abría y cerraba a distancia, al grito de ¡¡¡ya!!!, esperando turnos, envueltos cada uno en nuestro albornoz de felpa, que ella nos había confecionado...
Recuerdo su miedo a los ratones y a los locos, había locos en la familia de su madre y alguna desgracia por esa causa, el miedo al mar, cuando soplaba el viento del norte... recuerdo como subía a la azotea para otear si mi padre ya había llegado a "Cosme", porque siempre hacia fuego con matorrales.
Como odiaba los gritos y malos modos, su seriedad, sus compras, sus botones, lentejuelas, telas y encajes en la capital...
Recuerdo verla llorar amargamente, mientras teñía sus ropas de negro en una olla humeante, cuando su padre murió.
La tristeza infinita en la despedida en el muelle, de su hermana, que marchó una noche en "CABO SAN VICENTE" pues se había casado por poderes con alguien en Venezuela, nunca mas se vieron.
Verla salir tan guapa, de cuando en cuando, a algún baile con mi padre...
Siento no haberla conocido mas, que no conociera a mis hijas y les hiciera "vestiditos" como ella decía, que no estuviese en los años que mas la necesité, odio que muriese tan joven sin haber viajado o sido un poco mas feliz.
Se, también, que se ahorro algún que otro disgusto, algunas cosas que hice, las que dejé de hacer, la muerte de mi hermano mayor...
Pero aun así, puede, solo puede, le hubiese gustado vivir algunos años mas.
Se agravó su estado en el verano del 68, murió con cuarenta y cuatro años de una insuficiencia cardíaca, que arrastraba desde la adolescencia.
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ResponderEliminarVISNU era un cosmético casi liquido que usaban con la intención de blanquear la piel.
ResponderEliminarZaguán: es ese espacio cubierto que esta entre la entrada principal y el patio de las casas de campo, en las de ciudad sería el vestíbulo.
el cabo san vicente y san roque eran dos barcos gemelos de la naviera ibarra que llevaban aparte de mercancia también emigrantes españoles, canarios e italianos a sudamérica.