Mis abuelas tenían en común: los ojos azules, a mis hermanos y a mi como nietos, absolutamente nada mas.
Una era la rectitud, la seriedad, la distancia, Chencha, la otra era la libertad, la alegría, la generosidad, María.
Yo llevo el nombre de ambas, una me llamo siempre "chenchita", la otra "mari chencha"...Creo que tengo algo de ambas, no se si alguna de sus virtudes pero si alguno de sus defectos.
CHENCHA:
Era la madre de mi padre, su nombre era Inocencia, cumplía años el 28 de diciembre, nació sietemesina, nos contaba, porque su madre se cayo y a consecuencia de eso se le adelantó el parto; en su juventud debió ser una chica guapa, recuerdo ver una foto de ella, esas fotos retocadas, que colgaba en la sala anterior a su habitación.
Entrar en esa sala y habitación privada, era como entrar en las habitaciones de una señora rica para mi, no tenia nada que ver con el resto de la casa. sillones de mimbre, escupideras de loza, antes, debe ser los hombres fumaban y escupían en esas cosas, luego las usaron solo como ceniceros, camas de hierro negro, la puerta con cristales tallados que separaba las estancias, cuadros y santos... había un san Antonio de casi un metro de alto, que se "enramaba" en junio con flores y frutas, un crucifijo y una vez por mes, se añadía además una santa o virgen que traían en una caja de madera, a la que había que rezar el rosario las noches que se "quedaba" con nosotros, con mi padre, un renegado de dios, incluido.
De cuando en cuando,hacía una especie de "limpieza" en sus habitaciones, eso era quemar en un recipiente unas cuantas hierbas y hacer lo que ella llamaba un "sahumerio" creo pensaba eso apartaba los malos espíritus....no se muy bien, el recuerdo es visualmente claro pero los motivos se me pierden con el humo.
Todo ese ritual, la distancia en el trato, su carácter serio y reservado, hizo que, aun viviendo en la misma casa, nunca compartimos comida, ella tenia su fogón, sus cacharros, su despensa, sus galletas, su peras en almíbar, su loza...hacía que yo sintiera que vivíamos de caridad, bueno un poco así era y se notaba.
No recuerdo de ella un beso, un abrazo, un capricho, tampoco un trato amable ni cómplice con mi madre, solo sus restricciones...
Vestía siempre de negro con delantal, su pelo muy largo hecho en una trenza, que enrollaba en un moño en su nuca, recuerdo su mechón blanco de canas casi en el centro de su frente. sus zapatos de cordones también negros...zapatos "el curtido", así les llamaba, creo recordar.
Aun y así siempre que hablo de "mi casa" es de esa casa de la cual hablo, de su corredor de madera, en el cual había una destiladera de agua, su azotea, sus alacenas, su "cuartito" encima de la escalera con la ropas viejas y un barril de hijos secos, mi cuarto lleno de fotos de Rock Hudson, el patio, el zaguán...
Murió a consecuencia de una caída, como nació, pues una noche y después de la cena, confundió el reflejo de la luna a través de una ventana en la pared, con la puerta de su habitación, cayó por la escalera hasta el primer descansillo, falleció quince días mas tarde a los ochenta y cinco años.
MARÍA:
La madre de mi madre, fue la hija ilegítima de una madre adolescente y un padre mas aún, a consecuencia de eso se crió con su abuela, a su padre lo conoció cuando iba a casarse a la edad de 18 años, su padre en regalo de boda quiso "reconocerla", así se decía cuando se daban los apellidos al hijo ilegítimo, pero ya tenía preparado todo el papeleo, así que no aceptó, pero siempre tuvo buena relación con el y sus tres hermanas, habidas en su matrimonio. La familia se visitaba y su padre pasaba temporadas en su casa.
Su madre también se casó y tuvo a su vez dos hijas mas, así que mi abuela tenia cinco medias hermanas, lo que hacia que fuese una familia bastante atípica, para mí era algo natural, me gustaba todo ese lío y esa cantidad de gente que siempre había en su casa, aparte de los clientes y trabajadores de la panadería.
Y es que en casa de mi abuela todo el mundo era bienvenido, podía llegar alguien sin avisar a comer, las personas que fuesen, que siempre había lugar y comida.
Se enamoró de mi abuelo muy joven y también, como he dicho, muy joven se caso, ambos montaron su negocio y sacaron adelante seis hijos, trabajando mucho, pues al contrario de mi abuela paterna que heredó su casa y tierras de una madrina suya, a mi abuela no le dejaron nada mas que las ganas de vivir.
La vida fue poco "amable" con ella, a su niñez precaria y de habladurías, con respecto a su madre, le siguió la muerte de su tercera hija, cuando estaba en estado de la cuarta, también la muerte de su marido de una leucemia cuando empezaban a disfrutar de lo conseguido, que su hija, creo la preferida, se fuese a Venezuela en los años cincuenta, con lo que eso significaba, también, ver como se enfermo mi madre, luego sufrir su muerte, recuerdo los aullidos de dolor aquella noche....
Aun y así, no recuerdo de ella un mal gesto y que la vida a su lado no fuese motivo de celebración y risas.
Ella fue la que me enseño a leer, la primera que me llevo al cine, recuerdo gritar, cuando empezaban los títulos, "las letras" como decíamos entonces, ¡abuela mira la a a,a,a,a,! ¡mira la o, abuela!, me compró mis primeras "gaseosas"...
Me solía llevabar con ella a la capital, a casa de sus hermanas, a la casa de su padre...
Con ella pasábamos los veranos en la playa, mis dos hermanos y yo, haciendo lo que nos venía en gana...
En su casa fui muchas veces testigo de su generosidad y buen talante, aunque a veces le reproche en silencio un gesto que me perturbaba, y es que venía una señora, enferma del mal de "san vito" y pedía pan, mi abuela le daba una bolsa del pan que había sobrado del día anterior, he de decir que el pan del día anterior, era casi tan bueno o mejor que el del día y que nosotros llevábamos bolsas de ese pan los veranos y comíamos de él durante días; pero yo era muy sensible, me asustaba o me daba pena, no se, aquella señora, su aspecto era de veras lamentable, así que un día la vi mojar el pan en un chorro de agua en la calle y comerlo, pense que mi abuela le había dado pan duro y mi pena era: por qué si le iba a dar pan, no le daba el del día, ese pan, que le daría de todas formas al siguiente.
En su casa descubrí que el mejor olor del mundo es a pan recién horneado y que desayunar ese pan caliente con mantequilla era un placer indescriptible.
También descubrí, lo rico que es tomar café, con trozos de queso fresco dentro, los revueltos de huevo y chorizo, que a las nueve de la noche había que callarse porque empezaba el "parte", también que tenia madera de actriz, pues nos gustaba hacer representaciones de teatro en el patio, no diré que comí los mejores dulces, debo reconocer prefería los de mamá, pero si recuerdo su mesa de comedor siempre llena de los dulces que luego venderían....
Mi abuela, que no comía nunca sin "casera", que su placer mas grande era jugar a cartas con sus amigas, que le gustaba mariscar y pillar morenas en la playa decía: morenita joooo morenita joooo.
Que se levantaba de madrugada cuando oía las "lanchas rápidas" porque decía traían "estraperlo" y también para ayudar a arrastrar los chinchorros y así conseguir algo de pescado para comer.
Mi abuela, que nunca iba con la manos vacías de visita, que se compró la primera cocina a gas del pueblo y tuvo el primer cuarto de baño con bañera...
Una era la rectitud, la seriedad, la distancia, Chencha, la otra era la libertad, la alegría, la generosidad, María.
Yo llevo el nombre de ambas, una me llamo siempre "chenchita", la otra "mari chencha"...Creo que tengo algo de ambas, no se si alguna de sus virtudes pero si alguno de sus defectos.
CHENCHA:
Era la madre de mi padre, su nombre era Inocencia, cumplía años el 28 de diciembre, nació sietemesina, nos contaba, porque su madre se cayo y a consecuencia de eso se le adelantó el parto; en su juventud debió ser una chica guapa, recuerdo ver una foto de ella, esas fotos retocadas, que colgaba en la sala anterior a su habitación.
Entrar en esa sala y habitación privada, era como entrar en las habitaciones de una señora rica para mi, no tenia nada que ver con el resto de la casa. sillones de mimbre, escupideras de loza, antes, debe ser los hombres fumaban y escupían en esas cosas, luego las usaron solo como ceniceros, camas de hierro negro, la puerta con cristales tallados que separaba las estancias, cuadros y santos... había un san Antonio de casi un metro de alto, que se "enramaba" en junio con flores y frutas, un crucifijo y una vez por mes, se añadía además una santa o virgen que traían en una caja de madera, a la que había que rezar el rosario las noches que se "quedaba" con nosotros, con mi padre, un renegado de dios, incluido.
De cuando en cuando,hacía una especie de "limpieza" en sus habitaciones, eso era quemar en un recipiente unas cuantas hierbas y hacer lo que ella llamaba un "sahumerio" creo pensaba eso apartaba los malos espíritus....no se muy bien, el recuerdo es visualmente claro pero los motivos se me pierden con el humo.
Todo ese ritual, la distancia en el trato, su carácter serio y reservado, hizo que, aun viviendo en la misma casa, nunca compartimos comida, ella tenia su fogón, sus cacharros, su despensa, sus galletas, su peras en almíbar, su loza...hacía que yo sintiera que vivíamos de caridad, bueno un poco así era y se notaba.
No recuerdo de ella un beso, un abrazo, un capricho, tampoco un trato amable ni cómplice con mi madre, solo sus restricciones...
Vestía siempre de negro con delantal, su pelo muy largo hecho en una trenza, que enrollaba en un moño en su nuca, recuerdo su mechón blanco de canas casi en el centro de su frente. sus zapatos de cordones también negros...zapatos "el curtido", así les llamaba, creo recordar.
Aun y así siempre que hablo de "mi casa" es de esa casa de la cual hablo, de su corredor de madera, en el cual había una destiladera de agua, su azotea, sus alacenas, su "cuartito" encima de la escalera con la ropas viejas y un barril de hijos secos, mi cuarto lleno de fotos de Rock Hudson, el patio, el zaguán...
Murió a consecuencia de una caída, como nació, pues una noche y después de la cena, confundió el reflejo de la luna a través de una ventana en la pared, con la puerta de su habitación, cayó por la escalera hasta el primer descansillo, falleció quince días mas tarde a los ochenta y cinco años.
MARÍA:
La madre de mi madre, fue la hija ilegítima de una madre adolescente y un padre mas aún, a consecuencia de eso se crió con su abuela, a su padre lo conoció cuando iba a casarse a la edad de 18 años, su padre en regalo de boda quiso "reconocerla", así se decía cuando se daban los apellidos al hijo ilegítimo, pero ya tenía preparado todo el papeleo, así que no aceptó, pero siempre tuvo buena relación con el y sus tres hermanas, habidas en su matrimonio. La familia se visitaba y su padre pasaba temporadas en su casa.
Su madre también se casó y tuvo a su vez dos hijas mas, así que mi abuela tenia cinco medias hermanas, lo que hacia que fuese una familia bastante atípica, para mí era algo natural, me gustaba todo ese lío y esa cantidad de gente que siempre había en su casa, aparte de los clientes y trabajadores de la panadería.
Y es que en casa de mi abuela todo el mundo era bienvenido, podía llegar alguien sin avisar a comer, las personas que fuesen, que siempre había lugar y comida.
Se enamoró de mi abuelo muy joven y también, como he dicho, muy joven se caso, ambos montaron su negocio y sacaron adelante seis hijos, trabajando mucho, pues al contrario de mi abuela paterna que heredó su casa y tierras de una madrina suya, a mi abuela no le dejaron nada mas que las ganas de vivir.
La vida fue poco "amable" con ella, a su niñez precaria y de habladurías, con respecto a su madre, le siguió la muerte de su tercera hija, cuando estaba en estado de la cuarta, también la muerte de su marido de una leucemia cuando empezaban a disfrutar de lo conseguido, que su hija, creo la preferida, se fuese a Venezuela en los años cincuenta, con lo que eso significaba, también, ver como se enfermo mi madre, luego sufrir su muerte, recuerdo los aullidos de dolor aquella noche....
Aun y así, no recuerdo de ella un mal gesto y que la vida a su lado no fuese motivo de celebración y risas.
Ella fue la que me enseño a leer, la primera que me llevo al cine, recuerdo gritar, cuando empezaban los títulos, "las letras" como decíamos entonces, ¡abuela mira la a a,a,a,a,! ¡mira la o, abuela!, me compró mis primeras "gaseosas"...
Me solía llevabar con ella a la capital, a casa de sus hermanas, a la casa de su padre...
Con ella pasábamos los veranos en la playa, mis dos hermanos y yo, haciendo lo que nos venía en gana...
En su casa fui muchas veces testigo de su generosidad y buen talante, aunque a veces le reproche en silencio un gesto que me perturbaba, y es que venía una señora, enferma del mal de "san vito" y pedía pan, mi abuela le daba una bolsa del pan que había sobrado del día anterior, he de decir que el pan del día anterior, era casi tan bueno o mejor que el del día y que nosotros llevábamos bolsas de ese pan los veranos y comíamos de él durante días; pero yo era muy sensible, me asustaba o me daba pena, no se, aquella señora, su aspecto era de veras lamentable, así que un día la vi mojar el pan en un chorro de agua en la calle y comerlo, pense que mi abuela le había dado pan duro y mi pena era: por qué si le iba a dar pan, no le daba el del día, ese pan, que le daría de todas formas al siguiente.
En su casa descubrí que el mejor olor del mundo es a pan recién horneado y que desayunar ese pan caliente con mantequilla era un placer indescriptible.
También descubrí, lo rico que es tomar café, con trozos de queso fresco dentro, los revueltos de huevo y chorizo, que a las nueve de la noche había que callarse porque empezaba el "parte", también que tenia madera de actriz, pues nos gustaba hacer representaciones de teatro en el patio, no diré que comí los mejores dulces, debo reconocer prefería los de mamá, pero si recuerdo su mesa de comedor siempre llena de los dulces que luego venderían....
Mi abuela, que no comía nunca sin "casera", que su placer mas grande era jugar a cartas con sus amigas, que le gustaba mariscar y pillar morenas en la playa decía: morenita joooo morenita joooo.
Que se levantaba de madrugada cuando oía las "lanchas rápidas" porque decía traían "estraperlo" y también para ayudar a arrastrar los chinchorros y así conseguir algo de pescado para comer.
Mi abuela, que nunca iba con la manos vacías de visita, que se compró la primera cocina a gas del pueblo y tuvo el primer cuarto de baño con bañera...