Me pregunto a veces por qué hay lugares con encanto, lugares bellos que da la sensación no están en el sitio adecuado.
Sientes que están bien ahí pero que no podrías quedarte, te gusta verlos pero no sientes nada al dejarlos y regresar.
A veces tanto el arraigo como el desarraigo son incomprensibles para mi.
Sentir que lugares lejanos son adecuados y los cercanos inadecuados, fríos y ajenos.
Entiendo ese desarraigo doloroso de algunas personas, que sienten que su vida no esta en el lugar donde se encuentran porque aun intentándolo su alma esta lejos, puede en los lugares comunes de su infancia o donde encontraron el amor, puede, no se....
Por otro lado, yo siento un desarraigo raro, una pena de abandonar a veces un lugar, porque aun no siendo mi tierra, querría quedarme, se da un hecho curioso, casi loco en mi y es que miro con envidia o rabia, no se cual es la emoción correcta, a los paseantes, trabajadores, gentes de afuera que si han podido quedarse, o ya en el aeropuerto al viajero que regresa, mientras yo espero el vuelo de partida sin saber si volveré.
Porque el desarraigo mas doloroso es cuando se siente que no perteneces al lugar del cual eres, cuando te preguntas, ¿ qué hago yo aquí? cuando solo eres feliz imaginado en marchar y cuando estas fuera, es intolerable el dolor de regresar.
Desarraigo de no saber donde esta tu casa, aunque si tengas un sitio con tus cosas, no sabes donde tus apegos aunque sepas donde las raices, porque ¿a dónde irías cuando quieras "regresar" ?.
Donde estaría para mi, ese sitio donde la mayoría de la gente quiere morir o que la entierren, donde pasar sus años de madurez ...
Sentada en la estación de tren de Puigcerda, donde he pasado el día, miro la gente que espera el tren de regreso a Barcelona, hablan con su teléfonos móviles, me pregunto si se van o regresan y por qué yo nunca siento esa necesidad de decir ya llego o salgo a las seis.
Desabrida me pregunto cuando querré "regresar" yo y donde esta ese sitio de regreso, porque aunque lo presienta no estoy totalmente segura de saber donde es, puede incluso que no exista ese lugar donde quiera quedarme, cuando divago como hoy, mi corazón late caprichoso porque creo el si que lo sabe, pero mi corazón a veces suele mentir a sabiendas.
Sientes que están bien ahí pero que no podrías quedarte, te gusta verlos pero no sientes nada al dejarlos y regresar.
A veces tanto el arraigo como el desarraigo son incomprensibles para mi.
Sentir que lugares lejanos son adecuados y los cercanos inadecuados, fríos y ajenos.
Entiendo ese desarraigo doloroso de algunas personas, que sienten que su vida no esta en el lugar donde se encuentran porque aun intentándolo su alma esta lejos, puede en los lugares comunes de su infancia o donde encontraron el amor, puede, no se....
Por otro lado, yo siento un desarraigo raro, una pena de abandonar a veces un lugar, porque aun no siendo mi tierra, querría quedarme, se da un hecho curioso, casi loco en mi y es que miro con envidia o rabia, no se cual es la emoción correcta, a los paseantes, trabajadores, gentes de afuera que si han podido quedarse, o ya en el aeropuerto al viajero que regresa, mientras yo espero el vuelo de partida sin saber si volveré.
Porque el desarraigo mas doloroso es cuando se siente que no perteneces al lugar del cual eres, cuando te preguntas, ¿ qué hago yo aquí? cuando solo eres feliz imaginado en marchar y cuando estas fuera, es intolerable el dolor de regresar.
Desarraigo de no saber donde esta tu casa, aunque si tengas un sitio con tus cosas, no sabes donde tus apegos aunque sepas donde las raices, porque ¿a dónde irías cuando quieras "regresar" ?.
Donde estaría para mi, ese sitio donde la mayoría de la gente quiere morir o que la entierren, donde pasar sus años de madurez ...
Sentada en la estación de tren de Puigcerda, donde he pasado el día, miro la gente que espera el tren de regreso a Barcelona, hablan con su teléfonos móviles, me pregunto si se van o regresan y por qué yo nunca siento esa necesidad de decir ya llego o salgo a las seis.
Desabrida me pregunto cuando querré "regresar" yo y donde esta ese sitio de regreso, porque aunque lo presienta no estoy totalmente segura de saber donde es, puede incluso que no exista ese lugar donde quiera quedarme, cuando divago como hoy, mi corazón late caprichoso porque creo el si que lo sabe, pero mi corazón a veces suele mentir a sabiendas.